domingo, 15 de julio de 2018

¿Qué son las mutaciones?


Veamos ahora que efectos pueden tener las mutaciones. Se entiende por mutación:

“Cualquier cambio en el material genético, heredable y detectable, no atribuible a segregación o recombinación, que se transmite a las células hijas, e incluso a la siguiente generación, dando lugar a células o individuos mutantes”[1]
Se da generalmente por aceptado sin mucho fundamento, que los genes son los responsables de la morfología interna y externa de un ser vivo, por ello los neodarwinistas afirman que si el ADN sufre una mutación, eso lleva correlativo un cambio en la morfología interna y externa del mutante, acuñaron para hablar de ello, el término fenotipo.

En primer lugar hay que afirmar que este término está obsoleto. Se entiende por fenotipo la “expresión externa de un gen”. Esto tuvo su sentido en la época en que se pensaba que cada gen definía un carácter, un gen se expresaba externamente en que eras chato, otro en tener el pelo rizado, otro en tener los ojos azules etc..

Los genes, contienen la información necesaria para ensamblar proteínas, eso es lo que son y nada más, por lo que los genes pueden definir el tipo de biomoléculas que va a haber en una célula, la fórmula exacta de su insulina, la presencia de un antígeno concreto en el plasma sanguíneo, etc. Pero no pueden decidir la forma de la célula, ni su lugar en el organismo, ni mucho menos definir el aspecto externo de un ser vivo.

No existe un gen que lleve una etiqueta que diga “color de ojo”, y según pueda variar algún nucleótido de ese gen, el color del ojo varíe, eso no funciona así. El color del ojo de un ser vivo tiene un componente hereditario epigenético, y además, depende de una multitud de moléculas, y de las propiedades físicas de la refracción de la luz, de la curvatura del cristalino, el estado de salud del organismo, de los pigmentos y de muchos factores más. Por supuesto, que en la configuración del color del ojo, intervienen biomoléculas, pero esas mismas biomoléculas actúan en cantidad de otros procesos celulares.
Imagen de: miriamyandrea2022,blogspot.com

El ejemplo de la mosca del vinagre a la que se consiguió después de multitud de mutaciones artificiales, sustituirle el color del ojo, nos puede servir para explicar lo que estamos diciendo. Inevitablemente, cada vez que se conseguía alterar sus genes provocándoles mutaciones artificiales por radiación para cambiarle el color de los ojos, simultáneamente, las alas de la mosca se llenaban de pelos. Esto demuestra que se pueden alterar detalles del aspecto externo de los seres vivos alterando sus genes, pero también demuestra que no existe un gen que se encargue del “color de los ojos”, otro que se encargue de “alas sin pelos” etc. Lo único que se ha conseguido es “alterar” las biomoléculas que contribuían a que la mosca del vinagre tuviese los ojos con su coloración normal, y alterando esas biomoléculas hemos alterado cantidad de procesos en distintas partes de ese organismo.[2]

Imagen de: a222224wordpress.com

Lewontin aporta los datos de un experimento realizado con una hierba del genero Achillea (popularmente conocida como milenrama). Esta planta agarra bien de estaquilla (cortando un trozo del tallo y enterrándolo parcialmente). Eligió siete plantas y de cada una de ellas hizo tres estaquillas que plantó en distintos suelos y a distintas alturas: al nivel del mar, a 1.400 m. y a 3.050 m de altura respectivamente. (Se escogió este método porque al ser tres estaquillas de la misma planta, las tres tenían los mismos genes). Pues bien, la altura, la ramificación, la floración y en general el aspecto de las plantas, varió completamente para los siete tipos, dependiendo del ambiente, aún teniendo cada uno de ellos los mismos genes. En algunos casos era difícil reconocer la especie a la que pertenecía la planta, con lo que se demuestra que el fenotipo (aspecto externo) no es una consecuencia directa y exclusiva de los genes.[3]

Diversas especies de plantas del género Bidens presentan una destacada diferenciación morfológica en porte, hojas, flores y frutos, y tienen el mismo número de cromosomas, apenas tienen diferencias genéticas, 1 o 2 loci por gen, y tienen prácticamente identidad de isoencimas. Lo que las hace tan distintas morfológicamente, no son sus genes.

Por otro lado, las mutaciones no pueden dar cuenta de la aparición de órganos ni funciones nuevas, realmente aún estamos esperando que los neodarwinistas puedan encontrar una mutación, que resulte “ventajosa” como ellos la llaman.
 
[1] A. Azpiazu: Voz “mutación”, GER, XVI, Rialp-1.984, p. 527. Citado por C.J. Alonso, Tras la evolución, o. c., p. 200.
[2] T. Gordon Rattray El gran misterio de la evolución” Planeta-1.983, p. 158.
[3] R. Lewontin. “La diversidad humana”. Labor. 1.984, p. 22 y 23. Acompaña dibujos de las plantas del experimento.
 
 
 
 
 
 
(Source: evoluficcion.blogspot.com)
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